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Cambios fisiológicos durante la menopausia

La menopausia no es una enfermedad, sino una situación fisiológica en la vida de la mujer, en la que se pone fin a la etapa reproductiva.


En ella los ovarios dejan de producir óvulos, lo que significa el cese de la menstruación y conlleva el cese de la producción de estrógenos y la aparición de una serie de síntomas, más o menos acusados en unas mujeres o en otras, que pueden paliarse y/o prevenirse fácilmente con unos buenos hábitos de vida y, en caso necesario, con un tratamiento adecuado e individualizado.





Cambios:


- Cambios neurovegetativos; aparecen los “sofocos”.


- Mayor tendencia a aumentar de peso.


- Mayor riesgo de padecer enfermedades coronarias.


- Mayor riesgo de sufrir hipertensión.


- Mayor riesgo de que ocurra una pérdida de la

masa ósea.


- Al disminuir el colágeno de los tejidos.


- Aparecen alteraciones vaginales y urológicas.


- Cambios psíquicos pudiendo aparecer cambios

de humor



Los síntomas más inmediatos suelen ser sofocos y sudores, nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño, humor depresivo, ansiedad, dificultad de concentración, cansancio, dolores de cabeza o palpitaciones. También aparece una tendencia al aumento de peso y a la redistribución de la grasa corporal con una mayor acumulación en la zona abdominal.

Como problemas de salud, a largo plazo pueden aparecer los siguientes:

  • osteoporosis (disminución de la masa ósea, que tiene como consecuencia un aumento del riesgo de fracturas).

  • aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

  • tendencia al aumento de los niveles de colesterol.

  • elevación de la presión arterial (en la etapa reproductiva la mujer está más protegida que el hombre por su producción de estrógenos).